¿En qué consiste el servicio?
Consulta especializada de Neurocirugía Endoscópica Mínimamente Invasiva dirigida a pacientes adultos con tumores de hipófisis y de la base craneal, incluyendo adenomas hipofisarios, meningiomas, craneofaringiomas, así como tumores malignos como cordomas y carcinomas de la base craneal. El especialista, a través del intercambio con el paciente y la familia, recoge los datos clínicos generales y neurológicos que permitan identificar el estatus clínico del paciente. Se solicita y revisa toda la documentación disponible (vídeos caseros que evidencien los trastornos neurológicos, neuroimágenes, estudios neurofisiológicos, informes). Según la evaluación clínica y los estudios de neuroimágenes se identifica el tipo de tumor, la localización anatómica en la base craneal y se propone un tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo, basado en Abordajes Endonasales Endoscópicos para los tumores localizados en la línea média o abordajes a través de pequeñas ventanas quirúrgicas (Abordajes Keyhole) para los tumores localizados lateralmente. Durante la consulta se brinda información clara sobre el posible diagnóstico, si necesita estudios imagenológicos más precisos para confirmar el mismo y se le brindan las mejores opciones terapéuticas basadas en la filosofía de la mínima invasividad. Es un excelente momento para que el paciente y los familiares interactúen con el especialista y aclaren todas sus dudas.
¿Qué beneficios tiene este servicio para tí?
El objetivo es identificar el diagnóstico preciso del tipo de tumor en la base craneal y ofrecer un tratamiento quirúrgico mínimamente invasivo que permita realizar una exéresis tumoral lo más radical posible con menor invasividad a las estructuras neurovasculares adyacentes. Una evaluación experta permite determinar el diagnóstico preciso y las mejores opciones quirúrgicas para estos tumores intracraneales complejos. El beneficio real se mide en la posibilidad de realizar la exéresis tumoral con el menor daño posible, lo cual permitiría salvar la vida del paciente y reincorporarlo a la sociedad.
¿Cómo funciona?
La familia o el paciente agendan el turno y reúnen toda la documentación: fotos o vídeos de los trastornos neurológicos, tomografías de cráneo y resonancias magnéticas simples o contrastadas, estudios neurofisiológicos, neurooftalmológicos, endocrinos, informes médicos previos. Se conectan a la videollamada con un dispositivo que permita ver bien al paciente y permita identificar trastornos neurológicos derivados de alguna afectación de nervios craneales; es indispensable que esté presente un familiar o cuidador que conviva con él y pueda aportar datos sobre los síntomas. El especialista observa al paciente, realiza un interrogatorio detallado sobre el inicio y progresión de los síntomas, le pide que realice ciertas tareas para evaluar la funcionabilidad del sistema nervioso en general y realiza un tele- examen neurológico dirigido a evidenciar daños de los nervios craneales. Seguidamente, el especialista realiza una revisión detallada de todos los estudios presentados y emite su impresión diagnóstica (el tipo de tumor en la base craneal) o recomienda realizar otros estudios más precisos para identificar el diagnóstico. Posteriormente determina una estrategia terapéutica basada en técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, se le explica los riesgos y beneficios en el contexto mundial, las expectativas, el posible estado clínico y funcional posoperatorio. Es el momento para que el paciente y la familia pregunten, expresen sus miedos y expectativas, y reciban orientación individualizada. Se entrega un resumen con el diagnóstico, el plan terapéutico, las indicaciones para nuevas pruebas (si son necesarias) y la fecha de seguimiento. Si se activa el protocolo quirúrgico, se explican los trámites y se programan las citas requeridas.
Expectativas y recuperación
Aquí lo fundamental es” salvar la vida del paciente” con el menor daño neurológico posible. Se le explica con honestidad que estos tumores complejos producen daños que son en ocasiones irreversibles, sin embargo, con las nuevas estrategias mínimamente invasivas, en primer lugar, existe la posibilidad de detener la progresión de la enfermedad, de mejorar algunos síntomas neurológicos (como los trastornos visuales), así como endocrinos y lo más importante de realizar una exéresis tumoral lo más radical posible sin añadir nuevos síntomas. Las expectativas se ajustan de forma realista: se habla de probabilidades de mejora, y se enfatiza que el seguimiento continuo es parte del éxito.
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